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03/02/2023Agrofy News
La industria láctea quiere explicaciones de Tombolini y pidió una reunión tras las amenazas por las exportaciones
Las empresas quieren conocer de primera mano que pasará; además, buscan discutir sobre el programa Precios Justos

 

Con el título “Continuidad de Precios Justos y la situación de la industria láctea”, el Centro de la Industria Lechera (CIL) pidió una audiencia con el secretario de Comercio del Ministerio de Economía de la Nación, Matías Tombolini. Las empresas transmitieron la preocupación por la continuidad del tope de subas. Además, quieren conocer que va a pasar tras las amenazas que recibieron por teléfono por el cierre de las exportaciones.

Agrofy News contó una situación irregular que se presentó en el sector lechero, cuando se comunicó con algunas empresas lácteas. El funcionario les indicó que debían reducir el aumento pretendido para el pago de la materia prima o se enfrentarían el cierre de las exportaciones de sus productos lácteos. El eslabón industrial viene tratando de acompañar el ritmo inflacionario, la necesidad de precio en los tambos a causa de la sequía.

Cierre de exportaciones
Las empresas entienden que, con menos leche cruda, el valor debe subir y que la necesidad de los tambos de asegurar alimentación para atravesar el otoño y el invierno será fundamental para sostener al sector. Por este motivo, se había avanzado a una valuación promedio de 72 pesos por litro; sin embargo, ahora esa cifra caerá a los 69 pesos.

Matías Tombolini se comunicó telefónicamente con algunas industrias para frenar el aumento. Argumentó que la única empresa que firmó el acuerdo de Precios Justos pedía que se presione por la baja del valor del litro de leche en general. Tombolini no conoce el sector. Según recabó Agrofy News, nadie del sector le pidió nada.

Ante esta situación, Agrofy News consultó a La Serenísima, empresa que señaló el funcionario.  El director de la misma, Flavio Mastellone, confirmó a Agrofy News: “De ninguna manera le pedimos restricción alguna al Gobierno. Lo único que está en marcha es la renegociación del Programa Precios Justos, al que estuvimos dispuestos desde el inicio, tal como lo hicimos con políticas anteriores. Nos enteramos de esta versión en la que se nos señala por la consulta de otra empresa colega, pero bajo ningún aspecto ninguno de los integrantes de esta empresa tiene la intención de perjudicar a la cadena lechera”.

Mastellone fue muy concreto y señaló que cualquier restricción que recaiga sobre alguno de los industriales, e incluso este recorte que se le impone a los productores tamberos, no hace más que complicar la situación de un sector productivo que viene de años muy difíciles, con altísimos costos de producción, de insumos, laborales. “Producción e industria estamos en la misma situación y hoy entendemos que debemos ir hacia adelante, sin afectar a nadie”, agregó.

Descartada la excusa, el funcionario ahora deberá encargarse de explicar el método de presión que quizá el cargo lo imponga como herencia. 

Es una estrategia que este tipo de gobiernos siempre tiene a mano: el cierre de exportaciones. La utilizan para reventar el mercado interno, intentando bajar la inflación; sin embargo, no puede explicarlo de esa forma.

La semana anterior perdieron el turno de embarque varias decenas de contenedores y eso afecta no solo a las empresas del sector, sino al mismo Gobierno. Se demorará el cobro de dólares genuinos para una caja enflaquecida por malas administraciones y que encuentra en la agroindustria la principal recomposición temporaria.

El secretario de Comercio no respondió los mensajes en los que se le otorgó un espacio para la réplica. Sin embargo, ahora, deberá responder la demanda de una reunión del Centro de la Industria Lechera.

Reunión con Tombolini
El sector lechero que, en las últimas horas, debatió mucho sobre esta amenaza de cierre, entiende que si se lleva a cabo hará colapsar a un mercado interno completamente deteriorado por la imposibilidad de comprar el consumidor lo que quiere, si no lo que su bolsillo le permite para cumplir con lo mínimo de la alimentación diaria, seguirá limando a tambos y a industrias de todos los tamaños.

Mientras falta mucho para que los tambos más chicos puedan llegar a cobrar el Incentivo Tambero de hasta 600 mil pesos por mes, en cuatro cuotas y para los que hacen hasta cinco mil litros por día, las lluvias no se regularizan. Además, las pasturas siguen agobiadas, los maíces con pérdidas históricas y lo único que puede llegar a salvar las cuentas es algo de soja, al tiempo que las industrias hacen equilibrio con las líneas de producción.

La carta que lleva el título “Continuidad de Precios Justos y la situación de la industria láctea”, inicia con una preocupación por la continuidad del tope de subas que se propone con Precios Justos. Una industria con base biológica, tiene “niveles de actividad están fuertemente condicionados por la estacionalidad signada por el ciclo de oferta de la producción primaria. En esa lógica, vale consignar que en términos promedio para el último quinquenio en el primer semestre del año se registra sólo el 45% de la producción anual, mientras que el 55% restante se genera en la segunda mitad el año”. Se hace referencia al esfuerzo económico de las empresas para sustentar la producción en el semestre más flojo y más aún en un marco de faltante de precipitaciones.

“La leche cruda juega un rol preponderante dentro de la estructura de costos, representando, según el perfil industrial, entre el 40 y el 70 por ciento de los mismos. Como consecuencia de la habitual baja estacional de la oferta de leche, que en general se inicia en noviembre de cada año y se extiende hasta abril del siguiente, las subas de precios al productor son más sensibles en esta etapa. Así, por ejemplo, en 2022, durante los cuatro primeros meses se registraron recomposiciones de precio al productor en términos reales; mientras que en 2021 el período con subas reales se extendió durante todo el primer semestre”, señala el texto.

Las empresas agregaron que “en el bimestre noviembre y diciembre de 2022 las recomposiciones del precio al productor también han superado a los índices de inflación promedio general. En el año 2022, la suba nominal acumulada de la materia prima fue del 93% (en línea con el IPC anual), y en el último trimestre de octubre a diciembre se recuperó a un promedio del 6% mensual”.

“La mano de obra constituye el segundo costo en importancia, y ha registrado entre diciembre de 2021 y diciembre de 22 una suba del 96%, por encima incluso del IPC anual, pero en el último trimestre subió a un promedio mensual del 11%. En estos días se está llevando adelante la revisión de los ajustes salariales del primer trimestre de 2023, que difícilmente puedan estar por debajo de los índices inflacionarios proyectados, de alrededor del 4 % al 5% promedio mensual”, agrega la carta.

El tercer costo en importancia es la logística, argumenta el texto, “muy dependiente del costo de los combustibles y de la paritaria del gremio de Camioneros. En 2022 acumuló un incremento nominal anual del 98%, pero trepó a un promedio cercano al 8% mensual en el trimestre de octubre a diciembre de 2022”.

Para completar el panorama, los industriales indicaron que “durante 2022, los precios mayoristas lácteos aumentaron 87,5 %, frente a una suba de costos que acumuló el 96,5%, con un diferencial negativo de 9 puntos. Si consideramos el último trimestre de 2022, los incrementos fueron de 16 % y 23%, respectivamente, lo que significa una brecha acumulada de 7 puntos”.

En la carta se remarca que “más allá del compromiso permanente de acompañamiento de nuestras asociadas a todos los programas diseñados por esa secretaría, que volvemos a ratificar en esta oportunidad, consideramos imprescindible que, en un contexto como el reseñado, se otorgue un tratamiento especial a las particulares características antes expuestas de nuestra actividad”.

Sobre Precios Justos “se solicita que, para el universo de productos lácteos no incluidos en el Anexo I del Convenio, se autorice una suba superior al 3,2% que propone esa Secretaría, para mejorar la cobertura de los costos en los que seguramente incurrirá nuestra industria en esta primera etapa del año”.

Le piden así un encuentro. “Para plantearle de primera mano esta coyuntura e intentar encontrar un camino de diálogo que nos permita diseñar estrategias alternativas a la actual, le solicitamos nos conceda una audiencia con carácter de urgente con las autoridades de la Cámara”, expresa el texto.

El CIL le dejó en claro a Tombolini la necesidad de una reunión urgente, para que las malas decisiones políticas no sigan deteriorando al sector. La respuesta a la demanda aún no llega, aunque el funcionario ya logró su cometido y la industria no pagará más allá del cuatro por ciento de ajuste por litro para evitar nuevos inconvenientes en las exportaciones mientras el encuentro se gesta.

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